Los patinetes eléctricos se postulan como la alternativa de movilidad después del confinamiento

Sin duda la situación de alarma ante el COVID19 afecta y afectará todos los trabajadores que se tienen que desplazar hasta su puesto de trabajo utilizando en transporte público. ¿A quien no le asaltan  dudas en cuanto al riesgo del contacto social que se puede producir en trenes, metro y autobuses?

A pesar de repartirse mascarillas para los viajeros que no cuentan con ellas a la hora de utilizarlos, muchos usuarios del transporte público son conscientes de la problemática que les puede acarrear este desplazamiento  hasta sus puestos de trabajo.

Patinetes y bicicletas eléctricas pueden ser una alternativa viable y económica

Es aquí donde los V.M.P. como bicicletas y patinetes eléctricos pueden dar una solución viable a la mayor parte de trayectos relacionados con la actividad laboral.

Al tratarse de un medio de transporte individual minimiza el contacto social y quizás, a falta de estudios más detallados , sean capaces de minificar emisiones de CO2 y situaciones de riesgo de contagio.

Este medio ha contactado contactado con diferentes fabricantes y distribuidores como Skateflash y todos ellos coinciden en que esperan un repunte de las ventas de patinetes eléctricos derivadas de esta situación de pandemia.

Sí ya antes del confinamiento el uso de estos vehículos en la ciudad estaba registrando incrementos de 2 dígitos anuales, tanto fabricantes como empresas de alquiler vaticinan incrementos que pueden llegar a duplicar la demanda tanto en compras como en uso de estos vehículos en su formato de alquiler o uso compartido.

Las bicicletas de parque público también esperan un notable incremento en su uso

Hasta el momento los mayores usuarios de este tipo de transporte eran primordialmente estudiantes y su uso masivo se concentraba en los alrededores de universides, siendo los desplazamientos entre residencia y universidad el uso mayormente declarado.

La vuelta a la actividad progresiva y el posible temor al uso del transporte público de masas, puede dar una nueva oportunidad a este tipo de servicios, relativamente baratos, sin apenas impacto en emisiones de CO2 y bastante más seguros en cuanto a temas sanitarios que metro y autobuses.

Quien sabe, quizás esas imágenes de los años ochenta de las ciudades chinas atestadas de bicicletas esperando a que el semáforo se pusiera en verde empiecen a repetirse en las ciudades europeas tras el fin del confinamiento.

Tráfico en calles de Pequín años 80

 

 

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